Bojayá, ni justicia ni reparación

Niños jugando a fútbol en Bellavista Nuevo. Foto: Javier Sulé

Niños jugando a fútbol en Bellavista Nuevo. Foto: Javier Sulé

 María Eugenia Panero sueña con regresar algún día al pueblo de Bellavista, la tierra sana y bonita que dice había sido antes de la masacre ocurrida el dos de mayo de 2002 y a la cual sobrevivió. “Me gustaría un Chocó libre de violencia, que tuviéramos una paz espectacular donde arregláramos los problemas con el diálogo, que una pudiera moverse para cualquier parte sin temor a que alguien le pueda estar esperando para hacerle una maldad, que nuestros hijos salieran de casa y tuviera la certeza como madre que van a regresar, que la gente muriera de vieja o de enfermedades naturales, no de violencia. Quiero un Chocó donde seamos humildes y que aun siendo pobres no perdamos nuestra cultura ni nuestra identidad” me dice emocionada. Sigue leyendo

Bojayá, doce años después

Memorial por las víctimas de la masacre de Bojayá, Bellavista Nuevo. Foto Javier Sulé

Memorial por las víctimas de la masacre de Bojayá, Bellavista Nuevo. Foto Javier Sulé

Desembarqué en Bellavista, en la nueva ciudadela que el Estado construyó hace unos años para reubicar a parte de los y las supervivientes de la masacre de Bojayá. El viaje había durado tres horas en lancha desde Quibdó, capital del Chocó, por las aguas del inmenso río Atrato que sigue su camino hasta el mar Caribe. El nuevo pueblo está ubicado a sólo un kilómetro del que fue arrasado el dos de mayo de 2002 por los combates entre la guerrilla de las FARC y los paramilitares. Aquel día un explosivo lanzado por la guerrilla cayó en el altar de la iglesia matando a 79 de las cuatrocientas personas que allí se habían refugiado. La mayoría de las víctimas fueron niños y niñas. El impacto de la masacre en la población fue traumático y las secuelas de aquel horror son todavía muy visibles, pero aun así la gente trata de salir adelante.  Sigue leyendo

Dos de mayo en Bojayá

Conmemoración de los 12 años de la masacre de Bojayá, en el Chocó. Foto Javier Sulé

Conmemoración de los 12 años de la masacre de Bojayá, Chocó. Foto Javier Sulé

Fueron 79 las personas masacradas – 49 de ellas niños y niñas – y un centenar las personas heridas. Todas ellas se habían refugiado en la iglesia para protegerse de los combates entre guerrilla y paramilitares, pero un cilindro bomba lanzado por las FARC cayó directamente en el altar del templo, precisamente donde se encontraban los niños, las niñas y las mujeres embarazadas. Ayer regresé de Bellavista, en el municipio de Bojayá. Lo hice bastante conmovido la verdad. El dos de mayo se conmemoraba en esta localidad del departamento del Chocó situada a orillas del río Atrato el décimo segundo aniversario de ese horror, de la conocida como masacre de Bojayá. Un día donde el dolor de toda una comunidad revive con un sentido difícil de describir.

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“Los guerrilleros son los obreros de la guerra en Colombia”

Gladys Ávila fue guerrillera del ELN 7 años. Foto: Javier Sulé

Gladys Ávila fue guerrillera del ELN 7 años. Foto: Javier Sulé

Gladys Ávila (nombre cambiado) estuvo siete años en la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Entró con 21 años, aunque tenía sólo 14 cuando se enamoró de un guerrillero de 17 con el que acabó casándose y teniendo dos hijos. A partir de aquel momento nada volvería a ser igual en su vida. Asegura que jamás cogió un fusil ni le disparó a nadie y que su mayor pena es no haber visto crecer a sus hijos. Por ellos se hizo guerrillera y por ellos también decidió escapar años después. Esta es su historia. Sigue leyendo

“Cuando dejé la guerrilla volví a ser mujer”

Laura Ojeda (nombre cambiado), exguerrillera de las FARC desmovilizada. Foto: Javier Sulé

Laura Ojeda (nombre cambiado), exguerrillera de las FARC desmovilizada. Foto: Javier Sulé

Laura Ojeda (nombre cambiado) creció en una zona roja donde la presencia guerrillera era mayoritaria. Fue mamá a edad muy temprana y poco después, con solo 15 años, ya entró en la guerrilla siguiendo los pasos de su hermano mayor. Estuvo casi nueve años en las FARC hasta que quedó nuevamente embarazada y para evitar que la separaran de su bebé decidió escapar. Esta es su historia.

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Escapar de las FARC

Laura Ojeda (nombre cambiado) era guerrillera. Escapó de las FARC cuando estaba de siete meses de embarazo. Foto: Javier Sule

Laura Ojeda (nombre cambiado) era guerrillera. Escapó de las FARC cuando estaba de siete meses de embarazo. Foto: Javier Sule

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Irina del Carmen, la historia de un feminicidio

Blanca Nubia Díaz, madre de Irina del Carmen, lleva 13 años luchando para que se haga justicia por el cruel asesinato de su hija. Foto: Javier Sulé

Blanca Nubia Díaz, madre de Irina del Carmen, lleva 13 años luchando para que se haga justicia por el cruel asesinato de su hija por paramilitares. Foto: Javier Sulé

Irina del Carmen sentía un dolor muy grande por la pérdida de su padre, asesinado de cinco disparos. Siempre decía que había que hacer algo para que el crimen no quedara en la impunidad. Ya tenía 15 años, había terminado su bachillerato y como se acercaba el primer aniversario de la muerte del papá, quiso cumplir con la tradición de las comunidades indígenas wayuus de recordar a los difuntos de una forma especial. Para poder comprar los recordatorios se puso a hacer artesanías que luego vendía por los pueblos. Por esos mismos días celebró el día de la Madre con su mamá Blanca Nubia. Le compró unos regalos, la vistió, la peinó, no dejó que cocinara y se la llevó a bailar donde unas vecinas. Sigue leyendo

Estrategias de guerra en el cuerpo de las mujeres (y II)

María (nombre cambiado) fue violada por guerrilleros de las FARC. Foto: Javier Sulé

María (nombre cambiado) fue violada por guerrilleros de las FARC. Foto: Javier Sulé

Mónica fue violada por paramilitares. Yolanda prefirió por seguridad reservarse decir qué actor armado la violó. A María fueron miembros de la guerrilla quienes la violaron. En Colombia han sido particularmente los paramilitares los que de una forma despiadada, generalizada y sistemática han abusado de las mujeres como estrategia de guerra.  Pero también la guerrilla y el propio Ejército son frecuentemente señalados por muchas mujeres como sus victimarios.   Sigue leyendo

Estrategias de guerra en el cuerpo de las mujeres

Yolanda Perez, fue violada por un actor armado cuando tenía 11 año. Foto: Javier Sulé

Yolanda Pérez fue violada por un actor armado cuando tenía 11 año. Foto: Javier Sulé

Convertir a la mujer en objetivo militar y utilizar su cuerpo como campo de batalla y botín de guerra es una práctica habitual en los escenarios de guerra colombianos. Sin embargo, la violencia sexual es una cara vergonzosa del conflicto armado que se mantiene invisibilizada y rodeada de silencio. Lo sabe bien Yolanda Perea, una joven afrocolombiana que fue violada a los 11 años por un actor armado del que prefiere por seguridad no dar detalles ni especificar si era paramilitar, guerrilllero o militar. Un mes más tarde su madre, que había salido en su defensa tras la violación, fue asesinada. Sigue leyendo

“Y sí, fui violada por paramilitares”

Mónica (nombre cambiado) fue violada por paramilitares en Medellín. Foto Javier Sulé

Mónica (nombre cambiado) fue violada por paramilitares en Medellín. Foto Javier Sulé

Mónica (nombre cambiado) fue abandonada de niña por su madre y se crió con un padre que abusó de ella. Nació y creció en un barrio violento de Medellín donde los jóvenes de las bandas acabaron al servicio de grupos paramilitares y ejerciendo el control de sus calles. Precisamente, un día de agosto de hace 7 años Mónica salió de su casa con su compañero y se topó con cuatro de ellos. Era de madrugada y al pasar por delante de unos hombres sentados, éstos la cogieron y empezaron a decirle groserías. Su acompañante intervino, le golpearon, pero logró que la soltaran. “¡Corra, corra ¡, me gritaba pero me cogieron de nuevo, me golpearon y me tiraron al suelo. Chillé, pedí ayuda, la gente salió a los balcones pero nadie hizo nada, tenía los tipos encima y ahí me violaron”, me cuenta entre lágrimas. Sigue leyendo

Jineth Bedoya, una voz contra la violencia sexual en Colombia

Jineth Bedoya, periodista colombiana comprometida contra la violencia sexual en su país después de haber sido ella misma secuestrada, torturada y abusada sexualmente por varios paramiliares. Foto: Javier Sulé

Jineth Bedoya, periodista comprometida contra la violencia sexual en su país. Ella misma fue secuestrada, torturada y abusada por paramilitares. Foto: Javier Sulé

La periodista colombiana Jineth Bedoya quedó física y psicológicamente destrozada, se sintió el ser más sucio y despreciable, creyó que la vida prácticamente se le acababa, se planteó salir del país e incluso pensó en suicidarse. Durante nueve años guardó total silencio sobre lo que le había ocurrido, pero finalmente decidió contar públicamente a toda Colombia y al mundo que había sido secuestrada, torturada y violada por unos paramilitares en el año 2000 mientras realizaba una investigación sobre tráfico de armas. Tomar la decisión de hablar no fue nada fácil. Hoy, desde el periodismo y también como activista, es la voz de las miles de mujeres que en Colombia han sufrido y sufren la violencia sexual. Hablamos con ella. Sigue leyendo

La verdad de las mujeres en la guerra colombiana

Los actores armados han causado un daño infinito a las mujeres colombianas en el marco del conflicto armado. Foto Javier Sulé

Los actores armados han causado un daño infinito a las mujeres colombianas en el marco del conflicto armado. Foto Javier Sulé

Mucho se ha hablado, escrito y constatado sobre cómo la guerra afecta a la vida y el cuerpo de las mujeres, pero pocas veces un trabajo había sido capaz de recoger el testimonio de 1000 mujeres colombianas que han sufrido los horrores de la violencia del conflicto armado. Eso es lo que ha hecho el informe titulado La verdad de las mujeres elaborado por la organización Ruta Pacífica de las Mujeres. Se trata de un documento de enorme valor para la memoria histórica de la guerra en Colombia y que a la vez se constituye ya como una auténtica comisión de la verdad con todo lo que ello implica. Sigue leyendo

Una morgue para Satinga

Música marimba para inaugurar la morgue de Satinga.

Música marimba para inaugurar la morgue de Satinga.

Con un grupo folklórico a ritmo de marimba, la música tradicional del Pacífico colombiano, la Cruz Roja Internacional (CICR) inauguró la nueva morgue de Satinga. Las condiciones técnicas y sanitarias de este depósito de cadáveres cubren una necesidad para un municipio que viene sufriendo las consecuencias del conflicto armado en toda su dimensión. Durante años, Chaín, el sepulturero del pueblo, y su ayudante Menelio sacaron a cientos de cadáveres que bajaban flotando por el río Patía y los llevaban al cementerio. Allí los arreglaban, les hacían la necropsia y los enterraban. Ambos trabajaban de forma muy precaria, sin agua y sin luz. En la vieja morgue hacían las disecciones con cuchillo y tijeras, sin guantes y alumbrados por una linterna. Sigue leyendo

Chaín, el pescador de muertos

Chaín '"el mago' el sepulturero del pueblo de Satinga. enterró a más de 100 cadáveres que él mismo recogía en el río. Foto: Javier Sulé

Chaín ‘”el mago’ el sepulturero del pueblo de Satinga. enterró a más de 100 cadáveres que él mismo recogía en el río. Foto: Javier Sulé

La Delegación de la Cruz Roja Internacional (CICR) me recogió por la mañana en el aeropuerto de Tumaco, al sur de Colombia. Al día siguiente saldríamos en lancha hacia Bocas de Satinga, un municipio perdido de la costa pacífica en el departamento de Nariño al que sólo es posible llegar por vía fluvial y donde el CICR iba a inaugurar la nueva morgue. Allí conoceríamos al sepulturero del pueblo ‘Chaín, el mago’, que durante años se dedicó a enterrar a los muertos que bajaban flotando por el río Patía y que él mismo recogía. Sigue leyendo

Desaparecer en Medellín (y II)

En la Escombrera y en la Arenera de Medellín podrían haber más 300 personas enterradas víctimas de desaparición forzada. Foto: Javier Sulé

En la Escombrera y en la Arenera de Medellín podrían haber más 300 personas enterradas víctimas de desaparición forzada. Foto: Javier Sulé

Hablar de desaparición forzada en Medellín es hablar de la Escombrera, un lugar que funciona como vertedero de escombros en lo alto de la convulsa Comuna 13, un conjunto de barrios dominados por la violencia. Está más que asumido y reconocido que allí existe la mayor fosa común de la ciudad, utilizada sistemáticamente por los paramilitares para enterrar a sus víctimas. Habitantes de esa comuna aseguran que todavía hoy se siguen ocultando cadáveres, pero aún así, las autoridades no parecen dispuestas a iniciar las tareas de búsqueda de esos cuerpos. Sigue leyendo