Los sueños truncados de El Salado

_MG_6430

El Salado trata de recuperar la normalidad 16 años después de la masacre. Foto: Javier Sulé

La irrupción de la violencia que culminó con una tremenda masacre en 2002 destruyó el proyecto de vida de todo un pueblo que vivía holgadamente de la agricultura y muy especialmente del cultivo y procesado de tabaco. La llegada de grupos armados sometió a su población a una presión difícilmente soportable que acabaría poniendo los muertos o teniendo que huir y desplazarse.

 El Salado estaba a punto de ser nombrado municipio. Era entonces un pueblo próspero conocido como la capital tabaquera del Caribe donde se gozaba de una buena calidad de vida y existía una notable actividad comercial. Era además un lugar muy organizado comunitariamente que contaba, pese a ser pequeño, con buenos colegios, un adecuado centro de salud y hasta una estación de policía.

“Antes de la violencia éramos unos 7000 habitantes y El Salado era un pueblo maravilloso. Teníamos profesores en la escuela con una gran calidad para enseñar y recuerdo que el más pobre de todos nosotros tenía cinco vacas. Había cultivos de ñame, yuca,  auyama, ajonjolí  y  tabaco. Las mujeres trabajaban en las empresas tabaqueras y la gente era más alegre, tenía sueños. Hoy todas están esperando que alguien les de la mano para poder salir adelante.  A mí me duele mucho como saladera porque después de la violencia todo cambió. Mucha gente se fue y los que regresamos nos hemos encontrado con una mala educación, un servicio de salud mediocre y la economía está por los suelos” dice Virginia Redondo, una joven que perdió a su madre y a un hermano en la masacre paramilitar del año 2002.

Finalmente El Salado siguió siendo un corregimiento del municipio de El Carmen de Bolívar, perteneciente a una región conocida como los Montes de María. Fue precisamente su estratégica ubicación geográfica, cerca del mar y de fácil acceso a las regiones vecinas de Córdoba y Sucre, la que atrajo allí la presencia de la guerrilla y los paramilitares a mediados de los 90. La llegada de grupos armados vino a perturbar e incomodar la vida del pueblo e hizo que las compañías tabacaleras se fueran.  Sus habitantes siguieron produciendo por su cuenta, pero ya no volvió a ser igual.

_MG_6545

Neyda Narváez, lider de una asociación de desplazados y desplazadas de El Salado. Foto: Javier Sulé

Neyda Naváez, presidenta hoy de una asociación de desplazados saladeros, había llegado a los 8 años a El Salado y recuerda que tenía 15 cuando empezaron a suceder las muertes violentas en las veredas aledañas.  “Sería el año 94 cuando ya empezamos a detectar la presencia de grupos armados, pero no sabíamos qué grupos eran. Incluso el primer grupo que entró no era guerrilla, creo que se hacía llamar Patria Libre y fueron los que se tomaron el puesto policial y hubo un muerto.  A raíz de eso, en el 96, la policía se fue y no volvió con lo cual ya no había aquí ningún tipo de seguridad”, me cuenta Neyda.

Relaciones con la guerrilla 

Para Virginia Redondo, que también era pequeña cuando irrumpió la violencia, las consecuencias de todo lo que pasó en El Salado son también atribuibles al propio Estado que los abandonó y permitió que los grupos armados se adueñaran del territorio. “Yo no puedo negar que la guerrilla estuvo en El Salado, pero de ahí a decir que los saladeros somos guerrilleros, eso no es verdad.  Las FARC nos ponían en una posición muy difícil porque traían aquí a sus secuestrados y los pasaban para Sucre o para Córdoba. Nos hacían asistir a reuniones o nos juntaban en la plaza y ahí sacaban a nuestro amigo, al vecino porque tenían que ajusticiarlo por algún motivo que ellos creían. También obligaban a las mujeres a cocinarles, orientaban a la gente a que limpiaran los caminos y traían vacas que repartían entre la gente y aquel que no viniera por su parte era considerado un traidor. Era mucha presión tener que hacer las cosas obligadas”, me dice Virginia.

Los paramilitares, por su parte y como siempre, consideraron que la población saladera era colaboradora de la guerrilla. Las represalias tomadas fueron de una crueldad extrema. A los crímenes que cometían en las veredas, le siguió una primera masacre en el pueblo, antesala de la más conocida cometida en el 2002.

_MG_6484

Una calle de El Salado, en los Montes de María colombianos. Foto: Javier Sulé

Corría el mes de febrero de 1997 cuando los paramilitares entraron al pueblo poco después de salir la guerrilla y quisieron imponer su ley. “Nos instaron a que cerrásemos todas las tiendas pensando que así se dejaría de surtir alimentos a la guerrilla. Doris Mariela Torres, profesora y líder comunitaria, alzó la voz y reclamó diciendo que en el pueblo había niños que tenían que comer. Los paramilitares dejaron todo así, pero a los pocos días unos 50 de ellos volvieron, reunieron a todo el pueblo en la plaza y lista en mano asesinaron a la profesora Doris Mariela que había protestado y a Álvaro Pérez, presidente de la Junta de Acción comunal. Mataron también a un joven que trató de defender a la maestra y poco después al padre de éste cuando no pudo soportar ver como mataban al hijo y salió corriendo.  Luego los paramilitares quemaron un  supermercado”, me recuerda Diorselina Torres, también profesora hoy en el pueblo.

La masacre de 1997 provocó el desplazamiento de prácticamente los 7000 habitantes que tenía El Salado. “Los saladeros no éramos ningunos guerrilleros ni ningunos valientes. Tras la masacre nos fuimos, pero la vida como desplazado no era fácil, así que unos cuatro mil regresamos a los tres o cuatro meses. Sin embargo, a la vuelta ya nadie se sentía seguro y pasaron muchas cosas hasta que ocurrió la tremenda masacre del 2002“. me lamenta Diorselina.

2 pensamientos en “Los sueños truncados de El Salado

  1. Querido Javier, mira por dónde te encuentro de nuevo. Primero, felicidades por este artículo. Me ha interesado leerlo, y resulta que es tuyo! Entonces, tenemos ya a dos amigos comunes, Marta Sala y ahora Xavier Tió. Me alegro mucho de saber que sigues en la brecha profesional, y en lo mejor del periodismo, la verdad que ha de ser desvelada. Ánimos y, repito, felicidades por tu trabajo, es grande. Un beso y un abrazo, Susanna Conesa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s