“Entré en la guerrilla por ideales”

Cristina Santos, ex guerrillera de las FARC reinsertada. Foto: Javier Sulé

Cristina Santos, ex guerrillera de las FARC reinsertada. Foto: Javier Sulé

Inconformista y rebelde, Cristina Santos (nombre cambiado) entró en la guerrilla con 22 años y pasó año y medio en ella. Siempre se había sentido atraída por los ideales de la insurgencia, así que dejó a sus hijos con su madre y se incorporó a las filas de las FARC. Hoy, ya desmovilizada, no lo considera un error. Dice que fueron las circunstancias de la vida las que le llevaron allí y lo ve como una experiencia de la que aprendió. Esta es su historia relatada en primera persona.

 “Nací y crecí en un municipio de Antioquia. Tuve cuatro hermanos y una mala relación con mis padres. Fui una niña de campo que conocí a la guerrilla porque pasaban a menudo por mi casa. Empecé a tener cierta simpatía y contacto con ellos. Me gustaban sus ideales, escuchar sus historias…

A los 15 años, cuando mis papás se separaron, ya tenía en la cabeza irme a la guerrilla, pero quedé embarazada y aparqué la idea. Me vine para Medellín. Allí, en 1995, entraron las paramilitares con sus masacres. A mi papá lo torturaron. Decían que era colaborador de la guerrilla. Como respuesta, mi hermanito se fue con 14 años para la guerrilla.

Tuve mi segundo hijo. Mi vida era normal hasta que un día el Ejército hizo una captura masiva de unas 40 personas. Yo estaba entre ellas. Me acusaron de ser auxiliadora de la guerrilla. Pasé seis meses en la cárcel separada de mis hijos. Sufrí mucho. En prisión monté un grupo de teatro.

Cristina Santos estuvo año y medio en la guerrilla. Foto: Javier Sulé

Cristina Santos estuvo año y medio en la guerrilla. Foto: Javier Sulé

Una vez fuera y pasados los años, en el 2001 las Autodefensas Unidas de Colombia amenazaban y controlaban todo. Nos regresamos al pueblo. Mi sueño era acabar el bachillerato mientras cuidaba a mis hijos, pero los “paras” llegaron también al pueblo. Me tocó irme por las amenazas.

Me vi desesperada, llena de rabia y sin saber qué hacer con mi vida. Mi casa se convirtió en un centro de salud de la guerrilla. Me fui metiendo en el cuento y conocí a un comandante que me propuso montar un taller de propaganda y que fuese a aprender comunicaciones. Acepté.

Entré en la guerrilla por ideales. Los niños se quedaron con mi mamá. El taller no se hizo, pero ya convivía con los guerrilleros. Me dieron una cámara y me pusieron a filmar los combates. Era como la reportera del grupo. Grababa los enfrentamientos con los paramilitares o tomaba fotos a las bases militares.

Aprendí a usar el fusil, pero nunca me ponían a combatir. Y yo sí tenía ganas de entrar en combate, saber que se sentía. Me di cuenta que no tenía una función clara y les dije a los mandos que no quería ser una niña bonita, que quería hacer lo que lo hacían los otros, ser igual que los demás. Empezaron los problemas porque nunca me quedaba callada cuando las cosas no me gustaban.

Cristina Santos, ex guerrillera de las FARC. Foto: Javier Sulé

Cristina Santos, ex guerrillera de las FARC. Foto: Javier Sulé

Me hacían falta mis hijos y mi marido que también era guerrillero había perdido una mano y un ojo. En esa situación tuvo que abandonar el frente. Me quise ir con él, pero me dijeron que el amor y la guerra no eran compatibles. Decidí desvincularme, no estaba obligada a estar allá y me volé. La guerrilla empezó a perder sus ideales y fueron tocados por el narcotráfico. Cuando me escapé anduve viviendo a escondidas, tenía miedo de entregarme y el plan de reinserción al principio me parecía una payasada.

Al final sí me entregué, me facilitaron apoyo y acompañamiento y tengo que aprovecharlo y estudiar porque a una le arrebatan todo menos el conocimiento. Me gustaría trabajar con niños en temas de prevención para que los jóvenes de los combos no ingresen en grupos armados, que desarrollen su parte artística y vean que son buenos haciendo otras cosas. Quiero apostarle a la paz. De momento, abrí un estudio fotográfico para cubrir eventos sociales; bodas y fiestas de 15.

En el barrio no saben que soy reinsertada, mejor que no se sepa. De mis hijos, mi hija mayor si sabe que fui guerrillera, el pequeño no. Si veo la necesidad se lo diré”.

 

3 pensamientos en ““Entré en la guerrilla por ideales”

  1. Javi, cuantas y cuantas historias habrás conocido que te pondrán los pelos de punta.
    Animo y sigue poniendo estas entrevistas que siempre gusta leerlas.

    Un Abrazo desde Granada

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