La verdad de las mujeres en la guerra colombiana

Los actores armados han causado un daño infinito a las mujeres colombianas en el marco del conflicto armado. Foto Javier Sulé

Los actores armados han causado un daño infinito a las mujeres colombianas en el marco del conflicto armado. Foto Javier Sulé

Mucho se ha hablado, escrito y constatado sobre cómo la guerra afecta a la vida y el cuerpo de las mujeres, pero pocas veces un trabajo había sido capaz de recoger el testimonio de 1000 mujeres colombianas que han sufrido los horrores de la violencia del conflicto armado. Eso es lo que ha hecho el informe titulado La verdad de las mujeres elaborado por la organización Ruta Pacífica de las Mujeres. Se trata de un documento de enorme valor para la memoria histórica de la guerra en Colombia y que a la vez se constituye ya como una auténtica comisión de la verdad con todo lo que ello implica.

En dos tomos (tomo 1 y tomo 2) de más de 500 páginas cada uno se reflejan las diferentes violencias que los actores armados ejercen contra las mujeres, sus consecuencias, así como las formas de afrontarlas y de rehacer o no sus vidas. Son historias muy duras que hablan de violencia sexual, de masacres, de la pérdida o desaparición forzada de sus seres queridos, de cómo muchas se vieron obligadas a desplazarse y abandonar sus lugares de vida y de trabajo. En definitiva, de cuantas formas de violencia el conflicto armado ha desplegado contra la mujer.

El informe viene a corroborar algo que ya se sabía; que el cuerpo de las mujeres ha sido usado de forma sistemática como botín de guerra y territorio en disputa entre los actores armados. Todos los grupos armados; paramilitares, guerrilla y ejército, en mayor o menor medida, han sido responsables de violaciones de derechos humanos contra las mujeres. “Estos guerreros despliegan actitudes, lenguajes, signos y símbolos asociados al poderío masculino que producen temor en las mujeres. La militarización de amplios territorios genera formas de dominación y control sobre las vidas de las mujeres”, indica el informe.

Pero en este informe las mujeres víctimas no solo explican su sufrimiento. Hablan también de su capacidad para resurgir, para levantarse, de su empeño en reconstruir y rehacer sus vidas, de su resistencia frente a la guerra, de sus sueños y de sus esperanzas, de sus ideas para hacer posible otra Colombia. En esta galería se muestran algunas imágenes de las movilizaciones de la Ruta Pacífica y de cómo las mujeres hicieron suyas infinidad de consignas en contra de la guerra. Ver galería

Reparar lo irreparable

El documento incluye algunas reflexiones y recomendaciones con el convencimiento que se trata de testimonios que necesitan escucharse como parte de una historia colectiva que ha de ser tenida en cuenta para la transformación social que el país necesita y para una posible reconciliación nacional futura. Por eso, argumentan, es indispensable que las mujeres víctimas reciban explicaciones sobre los hechos de barbarie cometidos por los victimarios y que el Estado las repare por los graves daños padecidos.

Y plantean esa reparación de lo muchas veces irreparable desde una visión feminista. Marina Gallego, directora de la Ruta Pacífica de las Mujeres, dijo el día de la presentación del informe en Barcelona que no existe una única aspiración de reparación, pero entre las demandas de las mujeres cuyos testimonios hacen parte del informe si se repiten aspectos como el de justicia, perdón y memoria, el deseo de vivir sin miedo y que no se repitan los hechos, el apoyo laboral y de estudio, la desmilitarización del país, la devolución de las tierras despojadas o el conocer la verdad y el por qué pasó.

El informe sirve también para enmarcar mis propias historias, aquellas que yo mismo he ido recogiendo en estos meses y que os voy a ir presentando en las próximas semanas. Escuchar los relatos desgarradores de mujeres víctimas que sufrieron una violación sexual, la desaparición forzada de un familiar, la tortura psicológica de hacerles presenciar una masacre, que perdieron un ser querido o tuvieron que desplazarse y dejarlo todo fue realmente triste y descorazonador. Y, sin embargo, tuvo también su parte gratificante por haber podido conocer a decenas de mujeres valerosas y admirables que, a pesar del horror vivido, son todo un ejemplo para Colombia y el mundo.

12 pensamientos en “La verdad de las mujeres en la guerra colombiana

    • Muchas gracias por seguirme Carlos porque además pienso que es importante que todas estas historias, frecuentemente invisibilizadas, se conozcan. Y más porque uno tiene la sensación que el conflicto armado colombiano fuera de lo que es Colombia ha quedado simplificado a lo que ha sido el secuestro. Desafortunadamente, el secuestro ha sido una lacra espantosa, pero en la guerra en Colombia se han dado otras muchas formas de violencia y de violaciones a los derechos humanos de una gravedad extrema.
      Un abrazo.

  1. Javier Sulé, buen día !!! gracias por tus escritos, por seguir pendiente de los que pasa a nosotras las Mujeres en Colombia y tener la mirada crítica, humana y responsable frente a cada testimonio individual y colectivo dándolo a conocer mediante la difusión en tu blog, web y reportajes. En tus trabajos muestras las facetas del dolor y las perdidas, pero también muestras el rostro de la resiliencia, la capacidad creativa y fortaleza de las mujeres para asumir las tragedias y trasformar las adversidades en hechos de vida y esperanzas por un presente y futuro con dignidad… Porque: “El cuerpo de las mujeres no es botín de guerra ni territorio de violencias”. Porque Las mujeres del planeta queremos vivir y sin violencias.

    • Nuevamente gracias por tus comentarios y más porque se que eres una persona que conoces de primera mano la dura realidad que les ha tocado vivir a las mujeres colombianas en el marco del conflicto armado. También porque se que eres una de esas miles de mujeres del país comprometidas en cambiar la situación y construir otra Colombia.

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