Desaparecer en Medellín (I)

Barrios de una comuna de Medellín. Foto: Javier Sulé

Barrios de una comuna de Medellín. Foto: Javier Sulé

La ciudad de Medellín es seguramente el lugar de Colombia que más creo conocer. Llevo ya casi 10 años visitándola permanentemente y he vivido allí algunas temporadas largas. No miento si digo que soy un enamorado de la llamada ciudad de la eterna primavera. De hecho, hablaré de diferentes aspectos de ella más extensamente en este blog, pero será más adelante porque ahora lo que me ocupa es el tema de la desaparición forzada en Colombia y, por desgracia, en Medellín, esta lacra ha tenido y sigue teniendo connotaciones muy particulares siendo además allí una práctica muy extendida.

 Con constrastes y desigualdades profundas, Medellín es también una ciudad pujante, competitiva y moderna que fue durante un tiempo considerada como la más violenta del mundo, La época del narcotraficante Pablo Escobar con su ejército de sicarios primero y el posterior terror paramilitar de los 90implementado tras expulsar a las milicias guerrilleras para imponer su orden provocaron cifras de muertos equivalentes a las de una guerra. Hoy, la capital de Antioquia, en su empeño por dejar atrás la violencia, vive inmersa en un profundo proceso de transformación urbana y social que ha sido elogiado y premiado en todo el mundo hasta el punto que entre los últimos galardones recibidos está el de ser la ciudad más innovadora del mundo.

Jovenes paramilitares desmovilizados del Bloque Cacique Nutibara. Los paramilitares en Medellín son  responsables de  muchas de las desapariciones forzadas que hubo y hay en la ciudad.  Foto: Javier Sulé

Jovenes paramilitares desmovilizados del
Bloque Cacique Nutibara. Los paramilitares en Medellín son responsables de muchas de las desapariciones forzadas que hubo y hay en la ciudad. Foto: Javier Sulé

 Tras la supuesta desmovilización en 2003 del Bloque Cacique Nutibara, principal grupo paramilitar que operaba en la ciudad, Medellín se pacificó en cierta medida y vivió unos cuatro años de relativa calma. A partir de 2007, a raíz de la extradición a Estados Unidos de Don Berna, principal jefe paramilitar del Cacique, la situación se fue nuevamente complicando, pero aún así y en todo este contexto, las tasas de homicidios bajaron enormemente en relación a las etapas más oscuras de la ciudad. Sin embargo, lo cierto es que la violencia nunca se fue de Medellín y no faltan los analistas que aseguran que a la par que bajaban los homicidios, subían los casos de desaparición forzada. “Tanto Pablo Escobar como los Pepes, o el Bloque Metro utilizaron la desaparición forzada como táctica criminal, pero el fenómeno se hizo más visible a finales de los 90 y principios de 2000 con el paramilitarismo urbano. Digamos que el tiempo donde se dio la supuesta desmovilización parcial de los paramilitares en 2003 y cuando se empezó a hablar de la pacificación de la ciudad y a decir que bajaron los homicidios fue donde la práctica de la desaparición forzada fue mucho más fuerte”, me cuenta Luis Fernando Quijano, presidente de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Humano (CORPADES) y una de las personas que mejor conoce los entresijos del conflicto armado urbano en Medellín.

 A diferencia de antaño donde siempre se identificaba a Medellín con la violencia, hoy, creo que merecidamente, se habla más de Medellín por sus logros sociales y por su gran transformación. Y aunque consiguió romper el estigma, la situación de la ciudad en cuanto a la violencia sigue siendo muy compleja y preocupante. “Estamos inaugurando prácticamente una nueva década de la reconfiguración del conflicto urbano y de sus redes y de sus lazos con el conflicto armado nacional”, me asegura Diana Barajas, de la ONG defensora de derechos humanos IPC. El cocktail parece explosivo pues se trata de poderosas estructuras armadas en una mezcla de mafia y paramilitares que se disputan el control territorial de muchos barrios de la ciudad, el mercado de drogas, el cobro de impuestos y todo tipo de negocios ilícitos. En total, se estima que habría en Medellín unos 8.000 hombres en armas pertenecientes a estos grupos ilegales, si bien se dice que en estos días sellaron entre ellas un posible pacto de no agresión.

Morgue de Medellín.  Las tasas de homicidios bajaron en Medellín pero la  violencia  sigue siendo un tema muy preocupante en la ciudad.  Foto: Javier Sulé

Morgue de Medellín. Las tasas de homicidios bajaron en Medellín pero la violencia sigue siendo un tema muy preocupante en la ciudad. Foto: Javier Sulé

 En cualquier caso, según el último informe de la Personería de Medellín sobre la situación de los derechos humanos en la ciudad, los actores armados ilegales siguen desapareciendo personas en las laderas de la ciudad y lo hacen de forma permanente. El informe señala que en los últimos tres años se reportaron 1800 casos de desaparición forzada en la ciudad y que el ocultamiento de los cuerpos se realiza a través del desmembramiento o arrojándolos al río Medellín, entre otras formas. La Personería señala que varios de los cadáveres encontrados en el río Medellín el año pasado evidenciaron señales de tortura, extremidades atadas o rastro de asfixia mecánica con bolsas. Otros de los motivos que indica el informe por los cuales se puede utilizar la desaparición forzada es el ajuste interno de cuentas y la “limpieza social” , esta última especialmente realizada por los grupos llamados “Convivir” que ofertan e imponen servicios de vigilancia ilegal en el centro de la ciudad, actuando en contra de poblaciones vulnerables como niños, niñas y adolescentes en situación de calle. “Hay fuertes indicios de que en el centro de Medellín, las llamadas Convivir utilizan mucho bodegas o lugares para desmembrar personas, desaparecerlas y sus restos los meten dentro de la basura” me comenta Luis Fernando Quijano. El informe de la Personería apunta como hipótesis que otro de los móviles de la desaparición forzada pueda ser el reclutamiento forzado y la trata de personas en aquellos territorios donde los grupos tienen una hegemonía no disputada.

Para Luis Fernando Quijano la situación de Medellín es preocupante: “Una ciudad que tiene decenas de desaparecidos al año, una ciudad que tiene casas de torturas en las comunas y en las que se tortura a la gente y la pican, una ciudad donde hay fosas comunes, donde el desplazamiento forzado interno puede ser de más de 4000 personas, una ciudad que tiene más de ocho a diez mil hombres en armas y donde hay tanto negocio ilegal, pues obviamente es una ciudad muy compleja y una ciudad con muchos problemas. Una cosa es la ciudad que empieza a conocer el mundo, pero otra es la ciudad compleja, la otra ciudad”, me concluye Luis Fernando Quijano.

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