De La Macarena a Vistahermosa

Pintada mural en una casa de una localidad del Meta. Foto Javier Sulé

Pintada mural en una casa de una localidad del Meta. Foto Javier Sulé

Un jueves temprano partí de La Macarena en un todoterreno Landrover hasta Vista Hermosa. Fue un viaje de unas 12 horas recorriendo parte del departamento del Meta. Me habían desaconsejado hacer este trayecto por el mal estado de las vías, pero no me arrepiento. Todo lo contrario. Claro que la noche anterior llovió  bastante, así que la vía se puso aún peor.

Conducía un simpático personaje de Manizales y creo que, vista su destreza, es el mejor conductor que he conocido en mi vida. Viajaban seis personas más, entre ellas una joven maestra de escuela y sus dos hijos pequeños con su perrito y dos crías de loro. El auto nos esperaba en un punto de la otra orilla del río Guayabero, así que primero hubo que hacer una corta travesía en bote de 15 minutos.

La crecida de los ríos por las lluvias nos obligó varias veces a esperar a que bajara el cauce para poder cruzarlos. En uno de ellos nos tocó hacerlo subidos sobre un rudimentario planchón porque el Ejército había volado ya hace unos años el puente que comunicaba las dos orillas. Una acción militar que ninguno de los pasajeros me dijo entender. El planchón era un rudimentario invento formado por dos canoas unidas con cuerdas sobre los que se extendía una plataforma de hierro en la que se asentaban los vehículos que tenían que pasar al otro lado. La operación tenía su complejidad, pero no demoramos.

En todo el trayecto no encontramos ni un sólo retén, ni militar ni de la guerrilla. Todo estaba absolutamente despoblado. Apenas vimos las primeras almas al llegar al caserío de Yarumales, a mitad de viaje. Tampoco muchas. Eran más las casas cerradas y abandonadas que las habitadas. “Yo sólo tengo cinco alumnos en la escuela y dos de ellos son mis hijos. Antes no era así. La gente se fue yendo”, me contó la profesora que se apeaba ya en Yarumales.

Y es que las cifras en el departamento del Meta hablan de 125.000 personas desplazadas víctimas del conflicto armado. Más de la mitad de ellas se encontrarían actualmente en Villavicencio, la capital departamental. Los combates entre el ejército y la guerrilla son una de las causas de tanto desplazamiento, pero no la única. Aquí, en la región, confluyen también fuertes intereses económicos. Por un lado, una fructífera exploración y explotación de hidrocarburos que hacen del Meta el departamento que más petróleo produce del país con cerca del 50 por ciento de la producción total. Por otro, la implementación de miles de hectáreas cultivadas de palma africana para la producción de agrocombustibles.

Guerra, petróleo y agrocombustibles. Uno quiere ser bien pensado y le cuesta creer que el masivo desplazamiento de familias que ha habido en estas zonas del Meta pueda responder también a una estrategia encaminada a posibilitar la presencia de empresas multinacionales en la región, pero todo parece indicar que puede ser así. De hecho, tal y como denuncia el portal Verdad Abierta, la prosperidad agro-industrial del Meta tiene bastante que ver con el despojo de tierras. Según este medio de comunicación la magnitud del robo de tierras en este departamento lo convierten en el tercero del país con mayor número de tierras despojadas o abandonadas.

Y no sólo hay que hablar de desplazados, sino también de desaparecidos cuyo número aquí es alarmante. En Villavicencio pude conversar con un alto cargo del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía que me contó auténticas historias de terror, de esas que cuestan imaginar siquiera. Me recordó que muchas de esas historias tuvieron que ver con la presencia de dos monstruos que operaban en el territorio. Por un lado, Miguel Arroyave, un sanguinario paramilitar que encabezaba el Bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia y por otro algunos oficiales del Ejército colombiano pertenecientes al batallón XXI Vargas, especialmente el coronel Héctor Alejandro Cabuya, un verdadero delincuente hoy prófugo de la justicia. Entre ambos concretaron una macabra alianza entre paramilitares y militares que sembraron el terror por toda la región y provocaron miles de muertos, desaparecidos y desplazados.

Los paramilitares provocaron el terror en todo el departamento del Meta. Foto Javier Sulé

Los paramilitares provocaron el terror en todo el departamento del Meta. Foto Javier Sulé

Aún con el alivio de tener a Arroyave muerto asesinado y a Cabuya destituido y prófugo, la tranquilidad no ha llegado a estas zonas del país donde prosigue la confrontación militar entre el Estado y la Guerrilla y se siguen cometiendo infinidad de violaciones a los derechos humanos. Precisamente en el año 2011 tuve la oportunidad de estar en el Meta participando en una misión internacional de verificación sobre la situación de los defensores y defensoras de derechos humanos en Colombia. Y la verdad es que no lo tenían nada fácil. El nivel de asesinatos, amenazas, señalamientos y detenciones arbitrarias a personas de este colectivo era muy preocupante en la región.

 La huella del poder mafioso paramilitar tampoco ha desparecido, según me cuenta mi fuente en el CTI. “Los paramilitares compraron fincas, siembran palma y camuflada debajo plantan coca. La gente que trabaja para ellos allí está peor que en la época de la esclavitud. Y lo peor es que, como ocurrió hace unos meses acabaron matando a unos trabajadores porque no les pagan y les sale más fácil matarlos y desaparecerlos. Igual pasa con las prostitutas que llevan para allá, las matan y las desaparecen. Los paramilitares han hecho desaparecer a mucha gente en esta región desde los tiempos en los que masacraban para crear terror”.

Llegué por fin a Vistahermosa a tres o cuatro horas todavía de Villavicencio. Lo peor de este viaje desde La Macarena ha sido que no encuentro las imágenes del trayecto. Las doy ya por perdidas. Una lástima

9 pensamientos en “De La Macarena a Vistahermosa

  1. Javier eres un crack ! .Muy bien …te felicito .Colombia estará un día orgullosa de tu trabajo.
    Un abrazo desde Alemania .Ramón

  2. ..es lo que todos sabemos y conocemos…..pero, …..y como afrontarlo? como hacer que de las riquezas del suelos beneficien también quienes allí viven y no tengan que salir corriendo para salvar sus vidas y las de sus hijos? y vivir en cinturones de miseria en la ciudad? Como hacer? si esas alianzas macabras, perversas son las que dominan y generan miedo terror para apropiarse de las tierras y solo ellos beneficiarse? a quien le importa? total estamos en manos de ellos ….

    • Hola Sara¡ Gracias por tu comentario. Esa es como tú dices una realidad y que no sólo vive Colombia sino también otros muchos países que siendo ricos están también empobrecidos. Me parece triste que la tierra se le quite a los campesinos para hacer combustible para los coches, para alimentar un sistema depredador y que poco a poco va acabando con los recursos naturales. No se muy bien como afrontarlo pero creo que es bueno tomar conciencia de que esas cosas pasan, buscar quienes son los implicados y denunciar que todo ello responde a unos intereses muy concretos.
      Un abrazo

  3. Pingback: Una morgue para Satinga | Colombia, guerra y paz

  4. Tristemente la situación empeora con la presencia de las petroleras. Que pesar siendo tan bello VISTA HERMOSA. Que ira a quedar?

    • Hola Angela’ Gracias por comentar aquí en el blog y lamento lo de las petroleras. Finalmente nos lo venden como progreso y acaba trayendo destrucción a las comunidades que las padecen. Un abrazo y estaré atento a seguir la situación en vuestra hermosa región. Un abrazo

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