El último refugio de Alfonso Cano (y II)

Restos de la casa donde vivió y cayó abatido el líder máximo de la guerrilla de las FARC Alfonso Cano. Vereda del Chirriadero, departamento del Cauca. Foto: Javier Sulé

Restos de la casa donde vivió y cayó abatido el líder máximo de la guerrilla de las FARC Alfonso Cano. Vereda del Chirriadero, Dpto del Cauca. Foto: Javier Sulé

 La ascensión durante cuatro horas a lomos de una mula para llegar a la vereda del Chirriadero ha sido dura. Las únicas vías de acceso que existen las ha hecho la propia comunidad que lleva tiempo reclamando carreteras que conecten las veredas y que coloquen postes de luz. Pero aquí arriba, en lo alto de la cordillera, el Estado sólo se hace presente con helicópteros militares que sobrevuelan la zona. El aislamiento y la soledad de las aproximadamente mil personas que viven esparcidas por la montaña son inquietantes.

Tan sólo el campeonato de fútbol interveredas que ellos organizan les evade de sus múltiples preocupaciones porque la economía es también aquí tremendamente débil. El cultivo de café y plátano rinden pero apenas dan para comer y aunque no parece que sea lo habitual, desaconsejado por las autoridades indígenas nasa, no falta el que se ha buscado la vida cultivando coca o buscando oro de una forma artesanal. Muy pocos son los niños y niñas que llegan a estudiar bachillerato. Y produce cierta amargura ver a algunos de esos pequeños transitando por horas los caminos para llegar a la escuela.

Interior de parte de la casa donde vivió Alfonso Cano antes de ser abatido por el ejército. Vereda de el Chirriadero, departamento del Cauca. Foto: Javier Sulé

Interior de parte de la casa donde vivió Alfonso Cano antes de ser abatido por el ejército. Vereda de el Chirriadero, departamento del Cauca. Foto: Javier Sulé

Comunidad de la vereda El Chirriadero, departamento del Cauca. Foto: Javier Sulé

Comunidad de la vereda El Chirriadero, Dpto del Cauca. Foto: Javier Sulé

Vereda de El Chirriadero, municipio de Morales, departamento del Cauca. Foto: Javier Sulé

Vereda de El Chirriadero, municipio de Morales, departamento del Cauca. Foto: Javier Sulé

Célimo Zambrano, alcalde de El Chirriadero, me acompaño al día siguiente a ver lo que quedaba de la casa donde vivió el máximo dirigente de la guerrilla de las FARC Alfonso Cano durante su último mes y medio de vida, antes que el ejército lo abatiera en noviembre del año pasado. Apenas queda en pie la parte que hacía servir de cocina y cuesta creer que el mayor enemigo del gobierno colombiano viviera en un rancho de madera tan sencillo. Aún así, el día de su muerte, las crónicas periodísticas remarcaron que disponía de ciertos “lujos” como una antena de televisión, conexión a internet vía satélite y le encontraron una gran cantidad de dinero efectivo. Los relatos de militares que participaron en la operación recogidos por la prensa decían que todas las personas de su confianza que le acompañaban cayeron tras los primeros embates del ejército, pero que Alfonso Cano logró huir para esconderse entre la maleza. Lo hizo sin sus gafas, pese a padecer una severa miopía y astigmatismo, y tampoco lucía la poblada barba que le había caracterizado siempre. Permaneció oculto unas horas hasta que se decidió a salir, pero fue localizado y alcanzado por varios disparos después de darle el alto y que tratara de defenderse con su pistola, siempre según el relato militar. El gobierno no tardó en distribuir a todos los medios una foto del “trofeo”; un primer plano de la cara de Guillermo León Saénz Vargas, alias ‘Alfonso Cano’ ya muerto.

Vereda de El Chirriadero, Dpto del Cauca. Foto: Javier Sulé

Vereda de El Chirriadero, Dpto del Cauca. Foto: Javier Sulé

El dirigente guerrillero permaneció en el Chirriadero mes y medio junto a su compañera sentimental, sus dos inseparables perros y algunos de sus hombres de confianza que le hacían la seguridad. No está muy claro porque Alfonso Cano, que había vivido durante años en el llamado Cañón de las Hermosas, en el vecino departamento del Tolima, decidió trasladarse al Chirriadero, en el departamento del Cauca. Fuentes militares lo atribuyen a que cada vez estaba más cercado.

 En cualquier caso, Célimo me asegura que nunca supieron ni sospecharon que en esa casa se encontraba el líder de las FARC. Había sido la vivienda de Evaristo, un vecino más, al que unos señores le habían pedido que se fuera por tiempo indefinido de allí. Hoy, dice Célimo, Evaristo quisiera volver porque se encuentra malviviendo en una pensión en Popayán junto a su mujer y sus tres hijos pero no dispone de recursos para reconstruir la casa que le bombardeó el Ejército. Tal vez, este lugar en el futuro se convierta en un sitio de culto del llamado turismo revolucionario, algo así como ha ocurrido en Bolivia con el lugar donde mataron al Che.

8 pensamientos en “El último refugio de Alfonso Cano (y II)

  1. Animo ya veo lo que te traias entre manos. abrazos y ya nos contaras aventuras cuando nos veamos. Cuidate y avisa cuando pases por el aeropuerto.

    • Hola Diana¡ Gracias por el comentario. Ya sabes que de Medellín igual se podrían escribir como 1000 post. De momento lo tengo en la nevera pero pronto le dedicaré su espacio. Por cierto, que sobre el 10 de abril estaré llegando a Medellín otra vez. Hablamos. Un abrazo

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