Los estragos de Fenosa en el Cauca

Efectos del embalse de la Salvajina de Unión Fenosa en el Río Cauca, norte del Cauca. Foto Javier Sulé

Efectos del embalse de la Salvajina de Unión Fenosa en el Río Cauca, norte del Cauca. Foto Javier Sulé

Sigo recorriendo los caminos del norte del departamento del Cauca. Un desvió en la carretera hacia Cali me lleva hasta el pueblo de Morales. Allí, una representación de indígenas y campesinos de este y otros municipios vecinos acaban de salir de una reunión con la empresa Epsa, filial de la multinacional española Unión Fenosa. Están negociando un plan de manejo ambiental de la represa La Salvajina, una de las centrales hidroeléctricas más importantes del país para la producción de energía y que se encuentra situada entre los municipios de Suárez, Caldono, Morales y Buenos Aires. Pretenden que se minimicen los perjuicios que durante 26 años ha causado está infraestructura a las comunidades indígenas campesinas y afrodescendientes del Río Cauca donde se asienta la represa.

La construcción de la Salvajina generó una gran resistencia y grandes impactos para el medio ambiente.  “Las comunidades aquí vivían de la pesca y de la minería artesanal. Inundaron centenares de hectáreas de nuestro territorio y provocaron el desplazamiento de miles de personas. Con el tiempo la represa sólo ha hecho que generar problemas a la comunidad sin ningún beneficio a cambio. La sedimentación de tierra de las montañas baja hasta la represa provocando acumulación de lodos que rellenan el cauce del río. Cuando la represa suelta aguas hace imposible el paso”, me explica el gobernador indígena nasa del resguardo de Honduras Roberto Talaga.

 Mirando de frente al río Cauca, a escasos kilómetros de la represa, el impacto es tan evidente como brutal. El cauce está ahora muy bajo en ciertas partes y deja ver la tierra destapada, como quemada y desertificada. La imagen causa tristeza y cierta rabia. Parece que la vida aquí hubiese muerto hace tiempo y todo alrededor es desolación. Los vecinos dicen que ya no saben si es mejor que el cauce del río esté bajo o alto. De lo que si saben es del tremendo dolor que la represa ha causado a mucha gente. Indígenas y campesinos acusan a la empresa, no sólo acabar con sus formas de vida, sino también de ser la responsable de más de 100 muertes provocadas por los lodos, la falta de paso y el mal manejo en la regulación del agua. Una vecina me habla de la muerte de algunos de sus familiares ahogados cuando intentaban cruzar el río. La última víctima volcó con su canoa y quedó atrapada en el lodazal.

Mujer indígena cruzando el río Cauca afectado por los impactos de la represa de la Salvajina de Unión Fenosa y donde han muerto decenas de peronas. Foto: Javier Sulé

Mujer indígena cruzando el río Cauca afectado por los impactos de la represa de la Salvajina de Unión Fenosa y donde han muerto decenas de personas. Foto: Javier Sulé

 Las comunidades señalan que la empresa ha incumplido el 90 por ciento de sus compromisos y jamás ha llegado a construir el puente que dicen prometió para salvar el paso del río. Los vecinos están obligados así a dar una gran vuelta de dos horas por una carretera en mal estado para pasar al otro lado. Muchos, en la mayoría de ocasiones, se arriesgan a cruzar a pie entre los lodos cuando el río está más seco. Otra opción y muy cara para el nivel de vida de la población local es pagar los cinco mil pesos – 2 euros- que cuesta cruzar en una lancha sujeta a una polea que maneja como negocio un joven con gran pericia para evitar que la embarcación se la pueda llevar la corriente. La navegación por el propio río, antaño tan normal, se ha convertido también en una aventura de riesgo.

 Hace unos años el Observatorio de la Deuda en la Globalización realizó un informe sobre los impactos sociales y medioambientales ocasionados por diferentes multinacionales españolas en Colombia y en el que yo colaboré. En mi caso trabajé justamente la presencia de la eléctrica Unión Fenosa, pero centrada en la costa atlántica del país donde también opera. Sin embargo, la parte del trabajo realizada por el compañero Miguel Ortega si hablaba de la Salvajina y advertía de los daños ocasionados por esta represa, heredada por Fenosa en 1984.

 Las comunidades son conscientes que el daño realizado por la empresa es irreversible y tratan hoy de negociar unas nuevas condiciones que minimicen los impactos de la represa y representen al menos un desarrollo social. Hasta ahora, afirman, los beneficios para ellos han sido nulos. Ni siquiera los trabajadores de la represa son de la comunidad. Ni tampoco la energía que consumen que además de pagarla muy cara, según afirman,  no proviene de la Salvajina.

2 pensamientos en “Los estragos de Fenosa en el Cauca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s